Blogia

Trastos & Letras

Bolas nuevas para el tercer set

Las tenía todas juntitas en un fajo. Rectangulares y de colores vivos,
eran las postales de su viaje, el que más recordaba. Una a una conformaban
el relato de un estado de ánimo en conflicto entre el Este y el Oeste, la
civilización cristiana y la musulmana, el mar y la tierra, la historia y
el caos. No era la primera vez que las cogía, ya lo hizo cuando Ángela
decidió su rumbo espiritual a la India. Ahora era Raúl el que marchaba a
Siria por su trabajo. Tenía que leer varias veces el entusiamo que le
supuso el encuentro de la fascinación oriental. Se deletreaba en cada
palabra y se conjugaba en todas la frases. Gran embeloso, fervor por lo
nuevo que su madre no entendía nada, nada ni leyendo sus apologías. Por
eso estaba con esas postales en el regazo para no ser víctima del mismo
miedo y la misma reacción ante el adiós o el hasta luego.

LAS ESTRELLAS DEL LAGO

Se abrió un saquito de tela y se vertieron todas las estrellas. Eso dijo el jefe. Lo cierto es que nadie había visto nada tan hermoso en su vida. Pasaron días mirándolas y comentando la maravilla de tenerlas. Se sentían tan agraciados que el tiempo pasaba y no se cansaban de verlas. La superficie de aquel gran lado se había llenado de puntitos titilantes, de una blancura purísima.
Fue para ellos la experiencia más sublime de su vida. Claro está que si no hubieran sido la tribu de los cabeza caída se hubieran percatado antes de que esos puntitos luminosos tan bellos no flotaban en las aguas del lago, sino que habían estado desde siempre en el firmamento.

sueños de una tarde en el salinar

Soplaba un leve vientecillo que no disimulaba el intenso calor de un
torrido día de verano. Los cuerpos se sumergían defendiendo su piel. En un
campo sin horizonte las cabezas parecían sandías maduras con ojos de aquí
para allá. Estaban a salvo. Sólo tenían que esperar unas horas y volverían
a disfrutar de la normalidad. El sol aguantaba su pulso, no quería
desaparecer sin cobrarse su tributo. Un coche y una cortina de polvo
rompieron el perfil plano del paisaje. Entraron en el campo de visión como
si el zoom de la pantalla de ordenador fuera fugando escalas. No tardaron
en parar. Se abrieron dos puertas a las que siguieron dos cuerpos. Se
plantaron y miraron alrededor desconcertados. Era el momento esperado por
el sol. Con un par de rayos directos los fulminó sin remedio.
Hay que ver estos guiris que poco saben del Somontano, se dijeron. Y
salieron de las salinas, blancos pero sanos, salvos y más sabios.

RUSIENTE

Es verano. Todo se ha vuelto del color del calor. Los días son largos,
tanto como la sombra de la sinrazón de pasarlos. Hay demasiada ropa en el
armario, vivimos desnudos y yo espero los días en que camine sin más peso
que el de haber olvidado el caminar. Ausencia de tacto en la piel de la
amiga, que sólo es recuerdo en el cuévano de una mirada. Hace mucho calor.
Deliro.

no me des la espalda, cariño

Era un adiós. La puerta se fue cerrando muy lentamente y el chirrido se
alargó igual que la duda de María. No había luz en la habitación, tampoco
quedaba nadie más. Su única compañía se iba. Tendría que sobrellevar su
ceguera como fuera posible. No veía, pero su intuición le decía que los
dos cartuchos de su escopeta le habían acertado.

No se quedaría tan sola, al fin y al cabo, el cadaver en la puerta le
acompañaría sin luz ni sonido. Como a ella le gustaba.

Incongruencias

Siento que si no me besas, moriré de tristeza.

 

Siento que si no me abrazas, mi carne podrida

 

quedará aplastada en cualquier acera.

 

Bésame, quiero sentir los poderes demoniacos

 

que enroscan mi alma, al pozo del deseo.

 

Déjame sentir tu piel en mis dedos, soñando lujurias

 

hilvanadas, en el volcán del sentimiento,

 

del delirio de la pasión y del soñar eterno.

 

Te ofreceré mis dones carnales

 

te regalaré el corazón de un ermitaño

 

el sueño de un loco

 

el amor de un mendigo

 

el dolor del placer,

 

el calor del hielo.

 

Déjame soñar, déjame sentir

 

el fuego de tu lengua, lamiendo mis senos

 

no me niegues la vida,

 

no me arrojes al desconsuelo

 

ámame entre tus piernas

 

cierra tu boca, abre tus manos

 

siente conmigo y olvídame luego.

 

Comienzo sin final

Estoy sentada en una playita de Cádiz, cercana al puerto de Santa María, es noche sin luna, plagada de estrellas, siento la humedad de la arena en mis piernas. Las recojo entre mis brazos, hundo mi cabeza entre las rodillas, sólo escucho el leve murmullo del oleaje, esta vez en calma, otrora envilecido y canalla.

 

Mi cabeza se pierde en pensamientos absurdos, y entre vuelta y vuelta me da por mirar las estrellas. Intento contarlas, empiezo por la última que se encuentra a mi izquierda, no he empezado a contar y ya me he perdido, vuelvo a empezar, y vuelvo a perderme.

 

Cundo llego a esa estrella, la que brilla parpadeando de forma insistente dándome reflejos irisados de todos los colores, la cuenta se acaba, se pierde y entonces me acuerdo...

 

Él me dijo que en el cielo siempre habría una estrella que me nublaría la razón y que dejaría en blanco mi cabeza, imposibilitando cualquier acción que estuviese realizando, ¿sería esa la estrella?

 

La vuelvo a mirar con insistencia, intentando hablar con ella desde lo más profundo de mi corazón, quiero comunicarme con ella, él me dijo que era posible, no encuentro la forma, y sigo intentando contar las estrellas.

 

Comienzo otra vez, pero ahora por la derecha, llevo un par de miles contadas haciendo señales en la arena, para no perderme, hasta que llego a ella, me quedo pensativa, ¿por dónde iba?

 

Miro hacia las señales de la arena, esta vez no me perderé, lograré continuar. Una ola intempestiva, llega sin anunciarse y barre todas las marcas, me siento perdida.

 

La observo con rabia, y se me imagina una sonrisa irónica en esa diminuta cara brillante, y una voz en mi interior me dice: ¿No lo sabes ya? SOMOS SOSIAS PRIMA.

 

Una sonrisa sincera se dibuja en mí, me acuerdo de él, sé que esa estrella es la que me habla, y ahora es el momento de compartir sólo con él.

 

No seguirá, esta es una historia privada.

Incomunicación

Y gritaba y gritaba, pero nadie debía oirle. Eran muchos kilos de escombros los que taponaban su paso y sus gritos de socorro. Ya habían pasado las horas y se serenó, buscó acomodo en aquel milagroso hueco debajo de la escalera, que por suerte no se había desmoronado. Su situación era angustiosa, pero lejos de caer en el desespero o el conformismo seguía pensando alguna fórmula para escapar de esa carcel de cascotes.
Pensó en sus compañeros de trabajo que abandonaron el edificio con tiempo y ahora estarían afuera empezando a olvidarse de él. Se acordaba de su familia, desde luego, pero no le preocupaba mucho, hacía tiempo que todos se organizaban de una manera autónoma, no sería un drama para ellos.
Miraba la enruena, que desafiante se había plantado a un metro del fondo de ese hueco donde subsistir, miraba a través de sus recovecos por encontrar un camino de luz que le manifestara que la vida podía atravesar esa mole de materiales de derribo.
Y la linterna? Solía llevar un llavero con una linterna. Era su amuleto, recuerdo de aquel viaje a Australia. Se revolvía con dificultad en el escaso espacio disponible intentando llegar hasta el fondo de sus bolsillos y al fin palpó algo. Su movil. No lo había dejado en la mesa de trabajo como era su costumbre, estaba ahí esperándolo. Lo sacó casi con violencia y lo encendió.
Bip-bip. Aviso de mensaje. Vaya casualidad. Es de Min:
-No hagas caso del derrumbe ha sido un montaje de broma. Empuja la primera capa de ladrillos y verás que todo cede. Ah! el teléfono de Borja es 97453490. No dejes de llamarle porque estás a punto de quedarte fuera del grupo. Eso significa el derrumbe. Un besico
- Borja, ha habido un desastre, se ha venido abajo el edificio de la oficina y estoy herido debajo de la escalera del segundo piso. Me sangra una pierna y no sé cuanto podré aguantar. Llama a los bomberos y no dejéis de empezar la clase por mí. Puedo morir, pero lo importante es que no perdáis la sesión aunque esté en peligro de sucumbir.
Se levantó, apartó la primera capa pesada de material y llegó a la de decorado que salió con facilidad. Bajó a la morgue y sacó un cadaver con un ligero parecido a él. Lo colocó en el hueco donde había estado confinado y rehizo el montón de escombros.
Salió por la puerta y tiró el movil a una papelera.
El polvo de sus pasos no se lo llevó nadie, pero tampoco les sirvió de pista.

Orgullo

¡No pases esa raya del suelo! Es el límite que generación tras
generación nos han ordenado respetar. Yo la miraba y sólo veía una línea blanca,
algo desleida por el tiempo, y en vez de fijar la vista en el suelo, la
levantaba y miraba más allá. Era inevitable para una mujer curiosa como
yo, llegó el día en que decidí ir al otro lado de ese límite. Con
naturalidad lo traspasé y seguí de frente. Nada ocurrió. No vi caerse
el cielo sobre mí, ni hundirse el suelo bajo mis pies. Todo fue muy
normal. Tras unos días de camino llegué a un claro donde se perfilaba la
silueta de una casita. Allí me dirigí, llamé, entré y me quedé. Desde
entonces vivo con mi compañera una historia de ternura, complicidad,
felicidad, impensable en mi tierra. Tenía que entrar en territorio
prohibido porque lo prohibido estaba hecho para mí.

Torera

Mi armario me produce escalofríos. No soy capaz de abrirlo. Hace años que se llenó de hojas de calendario que no quiero despertar.
Yo tenía un armario antiguo en mi habitación. De esos de los abuelos, inmenso, macizo, de roble. En aquella época cabía toda mi ropa, así que era muy cómodo abrirlo y arreglarme en un plis-plas delante de él. Sobre todo porque su espejo de arriba abajo me guiñaba cómplice conforme le posaba. Ésta foto es de aquella época. Presumida, pero informal. ¡Cómo me acuerdo del jersey de rayas azules, con ese cuello medio vuelto! De triunfar.
Muchos años tuve esa mirada pícara ante el armario, que fue llenándose cada vez más y más de ropa, aunque nunca se hubiera llenado del todo.
En esos años tan hermosos, como imposibles para guardar una relación más allá de dos citas, cualquier ropa que mi espejo aprobaba acababa atrayendo. Atracción fatal porque tras las dos citas era defenestrado sin remedio.
No fue la ropa sino los cadáveres de las relaciones rotas lo que hizo inservible el armario. 
Me quedo con la imagen de la foto y me olvido del armario y su almario.

Todo está en los libros

La radio sonaba de fondo con el retintín monocorde de lo que no se
atiende. Ella, sentada en el sofá, trataba de concentrarse en la
lectura. De repente, un estruendo hizo que el tiempo se paralizara. El
televisor parecía haber explotado y donde estaba la pantalla algo
parecido a una galaxia en rotación era el telón de un fondo insospechable.
Dejó el libro en la mesita y se acercó al aparato. Hizo amago de meter
un brazo y sin capacidad de oposición se vio succionada al interior.
Tenía una visión aérea de las cosas. Volaba sobre paisajes que le
resultaban vagamente conocidos, pero era lo de menos, la sensación era
tan placentera que se dejaba llevar como un globo por la corriente.
Ciudades, rios con sus puentes, grandes extensiones de tierra,
preciosas estampas de montañas y desiertos.
Clonk! El golpe en la cabeza la despertó sobresaltada. Se incorporó
medio dormida aún y cerró el libro de las mejores fotografías de
National Geografic. Al levantarse vio la televisión, la pantalla con
nieve, sólo ruido y sin imagen. Algo más despejada empezó a recordar.
Ahora lo tenía todo más fresco. Dio dos pasos y se puso frente al
televisor. Alargó el brazo y......
El libro quedó en el sofá para hacer discurrir a los teóricos de la
realidad, esa que ella ya había superado.

Andando por corredores en tinieblas

Andando por corredores en tinieblas

Querida MªJosé,

Me siento muy frustrado porque desde mis operaciones he podido hacer poco acto de presencia en el Taller. Sin embargo hace unas semanas intenté saber cómo iba y cuando habría sesión y fue épico. Te llamé, pero tu número de móvil resultó ser de otra persona y me quedé con dos palmos de narices. Llamé a Gabi y a Tere, pero no habían ido últimamente por ahí. Tere ha dado a luz y estaba también out. De Virginia ni te cuento porque la han debido abducir en el trabajo, imposible saber de ella. Como no tengo el movil de Borja, me quedé anclado en casa.

Supongo que alguien será capaz de localizar a Borja y quedar en un sitio para hablar de ayer y de mañana.

En fin MªJo, mi teléfono de casa es 974313659, seguro que me pillas porque me paso el día anclado. Si llamas ya hablaremos sobre qué estrategia poder seguir.

Todo se ha quemado en la hoguera?

el cursillo sigue o se acaba y cuándo y còmo??????????????

Señores, debido a una series de causas consecuencias tengo que trabajar todos los sábados, es una putada, pero quisiera que alguien me dijese si el curso sigue en verano, o se acaba hasta nueva orden o qué coño pasa con él.

Decid algo los que sepáis como va el asunto

UN beso

bajo el magnolio

Nunca se atrevió a frivolizar con la muerte, pero le habían fijado una cita. Ahora, bajo tierra no era facil pensar, aprisionado entre tierra húmeda y las raices del magnolio del jardín. Quería recapitular los espacios que le faltaban de esta historia. Lo último que recordaba era una cena tranquila con Rose en el salón. Nada especial, el silencio monótono de todos los días, cuatro comentarios, por empezar una conversación, y la voz cortante de ella dándoles fin una y otra vez. No llegaba ni a recordar si había terminado la cena y se había posado en su butaca orejera, como cada noche para fumar y leer antes de la hora de dormir.
Lo que tenía era un fuerte dolor de cabeza, que no sabía como aliviar dada su situación.
En eso estaba cuando sonó su movil. Sonó y sonó, él impotente, y al terminar su melodía fue cuando estuvo realmente muerto.

Amor eterno

Venía de muy lejos, pero su tono no había perdido la fuerza del momento en que lo gritó. Había atravesado océanos, superado cumbres y vencido la sordina de la arena del desierto.
Desde allí gritó "Te quiero" y esa voz dio la vuelta al mundo hasta encontrar su destino. Ahí, en esa pared delante de la que cada mañana, cuando el cierzo se despereza, pasa él. Hoy se para y como cada 5 de noviembre le manda un beso. El te quiero y el beso que se intercambiaron en el asfalto cuando ya nada se pudo hacer.

ESOS LOCOS COLGADOS (ENSAYO)

ESOS LOCOS COLGADOS (ENSAYO)

ESOS LOCOS COLGADOS

 

Desde que el mundo es mundo y el hombre habita en él, éste último siempre ha tenido una fatal atracción por los retos, por lo desconocido, por saber que hay más allá.

El hombre no fue sedentario hasta después de los grandes descubrimientos del fuego, la agricultura, el ganado, y aún así era un pueblo trashumante, siempre en busca de una zona más prospera o en la que el agua estuviese más a mano, o buscaban dónde estaban las manadas de animales que les servían como alimento.

Dependiendo de la zona, ya fuese interior o costera, el hombre ha tenido que salvar enormes barreras arquitectónicas naturales, como son macizos montañosos, costas escabrosas, acantilados, enormes paredes de piedra caliza. Siempre ha estado en lucha contra el paisaje y las condiciones metereológicas o climáticas.

Esto en esas épocas era no sólo entendible si no que era totalmente necesario, para la supervivencia de la especie humana.

Ahora bien, en nuestra época, con todos los adelantos que tenemos, con todos los medios de que disponemos gracias a la tecnología, no es desde ningún prisma cuerdo, aceptable la idea de  que el hombre siga en lucha contra la naturaleza sólo por que le apetezca. Es normal que teniendo como tenemos acceso al paisaje de una manera más o menos “cómoda”, con infinidad de medios de transporte “seguros” que nos acercan a casi la totalidad de rincones considerados como “inaccesibles”, y en el caso en que la aproximación. a pesar de todos esos recursos, no pueda ser de otra forma que a pie, se promuevan auténticas romerías para que la gente disfrute de una “excursión” en toda regla que permita a todo hijo parido de madre disfrutar de una experiencia rupestre, rústica y encomiable para la salud y el estado físico de todo aquel que vive en las grandes ciudades.

 Por lo tanto no deberíamos sentir la necesidad de ir de exploradores locos y ebrios, de según algunos, “heroicidad”. Lo que se busca es compatibilizar la vida laboral y la vida ociosa y todo ello gracias a un módico precio. Todo se hace con dinero, y a través del dinero.

Entonces, puestas las cosas así, ¿qué podemos pensar de esos pocos desaprensivos consigo mismos que arriesgan su vida, abandonan la comodidad, los adelantos científicotecnológicos, y se cogen una mochila, algo de comida y se echan a los montes a la conquista de paredes verticales, de picos de más de 8000 m., en los que lo más que te puedes encontrar son piedras, hielo, frío, viento, congelaciones, caídas graves y hasta incluso la misma muerte.

No podemos entender que es lo que les motiva a salirse de las normas con tanta asiduidad, de hecho ya no es que no adopten una forma natural de comportamiento social, sino que su filosofía de vida es totalmente antagonista a lo políticamente correcto, su manera de vestir asemeja más a los olvidados hippies que a cualquier tribu urbana, pero no deben ser confundidos con los okupas rurales, ellos no son simples saltimbanquis, ni titiriteros, ni se dedican a la vida contemplativa del cannabis , aunque alguno de ellos lo consuman de forma esporádica.

Los trepas, (escaladores en roca), tienen un sistema de vida simple, barato, anticonsumismo y sobre todo tremendamente natural. Su forma de vida se basa en algo de comida, básicamente fruta, frutos secos, cereales, chocolate, y pasta , arroz o ensaladas. La ropa es normalmente vieja, mallas con agujeros, ropa cómoda, que abrigue en invierno y que deje correr el aire en verano, nunca se fijan en si conjuntan o no, y en la cabeza una sola cosa: la piedra.

Su meta es subir de grado a vista (escalar vías de extrema dificultad a la primera). No se compite contra nadie si no que se compite contra uno mismo, siempre explorando los propios límites, y la única ganancia que se obtiene es la personal. Son capaces de pegarse semanas al pie de alguna pared rocosa, escalando en torno a 8 horas diarias, y no sentir  cansancio, pero no pueden escapar completamente al mundo en el que viven, siempre se necesita algo de dinero.

Se deprimen fácilmente si están más de una semana alejados de ese complemento esencial para su vida; los escaladores no hacen distinciones ente ricos y pobres, todo es de todos, hay una especie de costumbre arraigada a través de los tiempos en que la propiedad no existe en el monte.

Vienen de distintos estamentos sociales, igual hay banqueros, como carpinteros, joyeros como albañiles, abogados como médicos, barrenderos como simples obreros, y todos son colegas en un momento dado, se cena y come en comunidades abiertas, cualquiera que venga es aceptado e inmediatamente asimilado al grupo, nadie se preocupa por los coches, las tiendas o el material, todos ellos se prestan con total confianza.

En la escalada como en el alpinismo, el compañero de cordada debe ser de plena confianza, se deben conocer como hermanos o mejor, la vida de uno depende del otro en cualquier momento, hacen dueño de su vida al compañero, y le confían todos los secretos y tonterías, la relación que se establece entre ellos es algo no conocido por el resto del mundo.

Se hacen grandes amigos, se comparten conocimientos, técnicas, y zonas de escalada, promocionan sus zonas por donde quiera que vayan, y después se sienten en la obligación de ser los mejores anfitriones, abandonan cualquier actividad para atender a sus invitados.

Las invitaciones se hacen de corazón, se invita a compartir las escuelas, las estrellas y los montes, los animales, la vida y la roca.

Esos locos colgados, siempre colgados de la roca, son personas, más personas de lo que estamos dispuestos a aceptar.

Mi opinión sobre ellos es que tienen unos valores humanos superiores y excelsos, que viven y dejan vivir, que están ahí y que cuando entras en su círculo ya nunca jamás dejarás de estar en él.

NO LO DUDÉ

NO LO DUDÉ

En el café previo al concierto me quedó claro que ibas en serio.  Tus ojos lo decían todo.  Colocado enfrente, como si fueras mi pareja de guiñote, olvidamos a Miguel y a Clara que hablaban sin parar de temas muy aburridos.  Nosotros también hablábamos, también nos decíamos cosas.  Intercambiábamos deseos a través de las miradas.  La noche prometía.  Me aseguraba un buen final porque confiaba en ti y todavía no sabía por qué.  Después de un rato en el que se me hizo insoportable no lanzarme a tus brazos y besarte, decidiste levantarte y, con la excusa de hacer la prueba de sonido, te marchaste.  Jugaba sola ahora.  Miguel intentaba un tute con Clara y conmigo, pero yo sólo quería jugar contigo.  Contigo y con quién tú dijeras.

La música sonó, como tantas otras noches, excitante y novedosa, a pesar de saberme todas las canciones.  Desde el escenario mirabas celoso a Miguel que no paraba de contarme historias al oído.  Hasta el punto de parar la canción que tocabais y llamarle la atención.  Mi mirada entonces fue de entrega.  Te decía que hicieras conmigo lo que quisieras.  Que me llevaras lejos de allí.  Que me presentaras a la chica del vestido corto y el bolero negro y nos fuéramos a cualquier sitio.  Cuando terminó el concierto estuviste mucho tiempo perdido entre la gente.  Tus fans te reclamaban.  Un gesto, una mirada y me devolvías a la luz.  Me hacías sentir que no me dejarías de lado esa noche.  Se fueron marchando todos, poco a poco.  Yo había pagado muchas rondas esperándote.  La Groenlandia iba a cerrar de un momento a otro y decidiste que fuéramos a echar la última a otro sitio.  Miguel nos seguía.  Era como si después de todo este tiempo quisiera volver a reconquistarme.  Después de casi quince años.  Pero todo había cambiado tanto...  Ahora eras tú el que me importaba.  Eras tú al que quería a mi lado.  Eras tú por el que me sentía atraída.  Eras tú al que quería darme.  Y así fue.  Dejaste a Miguel en su casa y nos perdimos por la ciudad, besándonos en cada semáforo hasta llegar a tu casa.  Una vez allí, dominaste el asunto como nadie y, entonces, supe que eras de los míos.

SILENCIAR

 

La lengua cayó verticalmente al suelo, que enseguida quedó ensangrentado. Enmudeció traumáticamente. La hemorragia casi le cuesta la vida.

Vivir el silencio ya no era un pensamiento, un deseo interminable, era ella. Se había sometido a esa castración voluntariamente, harta de no encontrar el silencio. Lo halló. Su boca era incapaz de emitir sonidos inteligibles. Y eso era el problema ahora. La voz censurada hacia afuera se había acrecentado hacia adentro y no paraba de hablar. El cráneo se volvió caverna y el eco en algo insufrible. La locura jugueteaba con sus días cercando la resistencia del candado que la guardaba.

Por suerte no hay nada irreversible. Recuperó el habla y perdió la noción de las causas de su arrebato. Mejor pasar página. Ni un genio como Van Gogh sacó provecho de su mutilación.

Deja, deja, si quieres que no te impongan el silencio no sigas el ejemplo, que nadie merece que tú no seas tan individual e increible, una pieza única sin necesidad de darle cuerda para marcar las horas.

 

ENSAYO SIN PALMADA EN EL CULO (NONATO)

POR LA IGUALDAD

El mundo rural de Aragón debe echar el candado. Hace tiempo que se acabó la situación en la que los pueblos tenían vida, tenían sentido. Entonces la economía de subsistencia permitía tener familias extensas con muchas manos para trabajar en el campo y con el ganado. No se ingresaba mucho, pero se administraba bien y el sistema funcionaba. Los pueblos, hasta los más alejados en la montaña, estaban bien poblados y permitían su mantenimiento, el de las enormes casas de piedra y de los servicios comunes.

En la dictadura, el desarrollismo agrietó la estructura milenaria de los pueblos, no sólo los pirenaicos y de las sierras exteriores, sino otros de carácter modesto en los somontanos y el llano, como Monegros. Los llamados “polos de desarrollo” fueron más bien imanes para inmigrantes que desde las tierras del interior, de las zonas de montaña y de la rala agricultura de antaño, dejaron masivamente sus pueblos de nacimiento y asestaron una herida mortal a su futuro.

Muchos pueblos fueron abandonados en masa y al poco quedaron despoblados, otros han ido agonizando año a año haciéndose así más inviables.

 

Estamos en la era de la globalización, la que hace el globo más cercano y la que hace que el mundo gire a dos velocidades. La velocidad que sí funciona es la de las ciudades donde están todos los recursos a mano. La innovación, la investigación, la cultura y la sanidad están al alcance porque hay una población que las sustenta. La otra velocidad la lleva el mundo rural donde cada vez hay peores servicios públicos, los jóvenes no quieren vivir y las mujeres no tienen trabajo.

Si todavía hay población dispuesta a seguir en los pequeños pueblos del mundo no urbano es debido al gran esfuerzo público para subvencionar su subsistencia. Desde la PAC a los programas de desarrollo rural europeos, tipo LEADER, a los recursos sin fin de las Comunidades Autónomas, todo son puntales para un edificio que ya no se sustenta.

 

Tal vez deberíamos dejar que ese vetusto e ineficiente edificio rural se desrrumbe y construyamos una sociedad urbana más centrada y capaz de responder con eficacia a todas las demandas individuales y sociales a las que cada vez nos enfrentamos a mayor velocidad. No más discriminación, el mundo rural desaparecido todos estaríamos en el mismo mundo urbano, todos por igual.

TALLER DE DESGUACE

Espero que todos l@s chic@staller abran el blog ipso facto y lean este anuncio que corta como un sable. Gracias por el aviso Mª José, aunque visto lo visto sólo lo iba a leer yo. Se continuará en próximas semanas, pero no para mí ya que si el martes me operan, el sábado no me veo escribiendo ni asistiendo.

Todo indica que este taller da sus bocanadas, se acerca el fin de curso. No sé si llegaré a incorporarme a tiempo, pero lanzo un mensaje para antes de su final. Una sesión de evaluación y repensamiento de la actividad para proximas ediciones, si cabe. Hay un esfuerzo de cada uno por hacer y debemos saber hasta que punto estamos dispuestos y comprometidos con la causa.

Salud y alegría